EL ESPÍRITU DE LA VIDA ME HABITA
Y me pide llevar la Palabra de Dios.
—¿Qué es la Palabra de Dios? ¿Has escuchado a Dios hablarte alguna vez? ¿Has escuchado qué dice?
SÍ.
Es una voz que fluye, y se mueve armoniosamente dentro de ti, hecha de mil colores, que se contornean libremente, sin mezclarse, sin desordenarse. Es armonía pura, y a la vez, firmeza y verdad.
Como un arcoíris dentro de tu corazón que dice, incesantemente:
TE AMOOOOOoooooooooooooooooooooooooooo y vuelve a empezar. Es cíclico, como un bucle; lo repite sin cesar.
—¿Y cómo hago para escucharlo? No logro sentirlo…
No lo escuchas por tanto ruido mental, tanto ruido emocional, tanto ruido social…
La primera vez cuesta encontrar el sonido, su color, su vibración… pero podrás hacerlo en la quietud, el silencio, la soledad…
Y cuando lo sientas, te derretirás, y caerás ante él, y preguntarás rendido: ¿Qué quieres de mí, Padre?
Y Él responderá: que seas feliz. Que ames tanto como yo te amo ahora, y te deleites en ello.
—¡Pero yo soy tan imperfecto!
TE AMOOOOOoooooooooooooooooooooooooooo tal como eres, con todo, todo, todo, lo que tú eres.
No cambies en nada, para que Yo te ame… porque, Yo ya te amo.
No te esfuerces para que Yo te ame… porque, Yo ya te amo.
AMO todo lo que eres.
¡Eres mi hijo! ¿Cómo no amarte?
Ábrete a mí, y deja que mi Amor hacia ti te lleve y te mueva.
Deja que mi Amor te sostenga y te eleve… ¡Suéltate! Y disfruta de tu vida, amado hijo.
—Pero somos muchos hijos…
Sí. Y Yo Soy Dios, y puedo amarlos a todos y a cada uno de ustedes, con el Amor que cada uno necesita.
Déjate llenar por mí; caminarás sin tocar tus pies el suelo, tu mente no caerá, tu corazón flotará.
Si quieres, claro. Es tu elección sentirme o no sentirme.
Hijo: Yo sí quiero, Yo siempre quiero.
Por eso no puedo dejar de recordarte a cada instante que Te amoooooo


